Parte 1
Llevábamos ya 2 días en el
materno. Yo con una anemia terrible sin poder levantarme de la cama y mi
marido con un dolor de espalda muy fuerte. A esto hay que añadir, además del
sueño que teníamos los dos tras un parto muy duro, los lloros de nuestro peque
enganchado a la teta permanentemente y los ronquidos de nuestra vecina de
habitación. Era como una serenata que no se acababa nunca, primero lloros,
luego ronquidos, luego gases, luego ronquidos. Estos 2 días nos parecieron una
eternidad…
Aquello era un mar de
incertidumbres por lo que no parábamos de hacer preguntas a las enfermeras de
cada turno. Por cierto, no tengáis miedo de llamarlas por cualquier duda. Están
allí para eso. En mi caso tengo que añadir que mis padres están lejos, por lo
que las tenía que exprimir a cuestiones, por si a caso no sabía algo.
Lo primero que pregunté fue por los gases. Las posturas más adecuadas
que nos enseñaron en el materno las tenéis abajo en un video.
Luego el baño: que miedo teníamos los dos para bañarlo y vestirlo porque era tan frágil y gritaba tanto. Nos aconsejaron que el baño del bebé durante los primeros 10 días, no debe de ser superior a 5 minutos y que no debemos emplear productos como geles de baño (salvo un poquito de jabón neutro). Tomamos al bebé con una mano por las axilas y con la mano libre, lo limpiamos con agua a no más de 37ºC (En nuestro caso, lo limpiábamos los dos, mi marido lo sujetaba y yo lo lavaba) en posición boca abajo. Una vez limpio, lo secamos con una toalla suave y para la zona del cordón umbilical, utilizamos una simple gasa estéril. Evitando usar mercrominas o cualquier otro producto cicatrizante.

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